La importancia de que Will Byers salga del clóset en Stranger Things
- Bruno Israel
- 28 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Por Bruno Israel

Representación, identidad y el poder de verse reflejado
La escena en la que Will Byers se nombra y sale del clóset en el capítulo 7 de la quinta temporada de Stranger Things se coloca como uno de los momentos más significativos de toda la serie. No se trata únicamente de una revelación personal dentro de la trama, sino de un gesto narrativo y cultural que dialoga directamente con millones de espectadores que crecieron junto a estos personajes y que, como Will, aprendieron a entender quiénes son en medio de contextos muchas veces hostiles.

Desde la primera temporada, Will ha sido el corazón emocional de Stranger Things. Su sensibilidad, su diferencia y su constante sensación de no encajar fueron pistas sutiles —durante años— de una identidad que el personaje aún no podía verbalizar. Por eso, cuando finalmente lo hace, la escena no llega como un giro inesperado, sino como la culminación honesta de un proceso interno que la serie construyó con cuidado y respeto.

Más que una confesión: un acto de valentía
Salir del clóset no es solo decir una verdad: es atreverse a existir sin máscaras. La escena de Will no se apoya en el dramatismo excesivo ni en el morbo; se sostiene en la humanidad del personaje. Su voz, su emoción contenida y el contexto afectivo que lo rodea reflejan con precisión lo que muchas personas LGBT+ viven en la vida real: miedo, alivio, vulnerabilidad y, al mismo tiempo, una enorme necesidad de ser aceptadas.
En una de las series más vistas del mundo, este momento envía un mensaje claro y poderoso:✨ ser quien eres no te resta, te fortalece ✨

La representación importa porque normaliza, porque nombra lo que durante décadas fue silencio, y porque puede convertirse en un espejo para jóvenes que aún no encuentran las palabras para definirse.
Resignificar la historia de Will
Con esta escena, toda la trayectoria de Will Byers cobra un nuevo sentido. Su dolor deja de ser solo consecuencia del Upside Down y se entiende también como el peso de crecer siendo diferente en un entorno que no siempre sabe acompañar. Al salir del clóset, Will deja de ser únicamente el personaje que “sufre” y se convierte en alguien que reclama su voz y su identidad.

Este momento abre conversaciones necesarias sobre empatía, escucha y apoyo familiar y amistoso. Porque salir del clóset no garantiza un final feliz inmediato, pero sí representa un acto de verdad y amor propio.

Un elenco que acompaña desde y fuera de la pantalla
La fuerza de esta escena también se ve reforzada por el contexto real del elenco y la producción, donde existen voces abiertamente LGBT+ y aliados visibles:
Noah Schnapp (Will Byers), quien es públicamente gay, ha hablado abiertamente sobre su proceso personal, lo que da una capa adicional de honestidad y significado a la historia de su personaje.
Maya Hawke (Robin Buckley), abiertamente bisexual, interpreta a otro de los personajes LGBT+ más queridos de la serie, consolidando un espacio de representación auténtica dentro del universo de Stranger Things.
Actores como Joe Keery, Millie Bobby Brown, David Harbour, Gaten Matarazzo y Sadie Sink se han manifestado públicamente como aliados de la comunidad LGBT+, apoyando la inclusión, el respeto y la diversidad tanto dentro como fuera de la pantalla.
Los creadores y productores, los hermanos Duffer, han sido claros aliados, apostando por narrativas donde la diversidad no es un recurso, sino parte natural de sus personajes.

Representación que abraza y da esperanza
En tiempos donde la visibilidad sigue siendo un tema urgente, la escena de Will Byers saliendo del clóset no solo representa a un personaje: representa a una generación. A quienes crecieron sintiéndose distintos, a quienes aún no pueden decirlo en voz alta y a quienes necesitan ver que su historia también merece ser contada.
Porque verse reflejado en la pantalla salva, abraza y da esperanza.Y porque, como Will, cada persona merece vivir su verdad sin miedo.
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Stranger Things nos recuerda que los verdaderos monstruos no siempre vienen de otro mundo, y que los actos más heroicos a veces consisten simplemente en atreverse a ser uno mismo.







